UNAM CREA JARDÍNES PARA COLIBRÍES EN LA CDMX ¡PROYECTO ÚNICO EN MÉXICO!

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Con el objetivo de ayudar en la polinización de las ciudades, así como proteger, ayudar y conservar los colibríes que en últimos años se ha visto afectado su hábitat debido a la mancha urbana, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) pretende crear jardines para colibríes por toda la capital.

En el 2014, María del Coro decidió crear un jardín dedicado a los colibríes ubicado en la FES Iztacala. Así, sembró algunas de sus flores preferidas y desde entonces han llegado muchos ejemplares al sitio.

A partir de ese momento, otras instituciones y escuelas le solicitaron que hiciera jardines. El primero fue en Iztapalapa donde no había nada de vegetación y hoy es un sitio muy querido.

Arizmendi Arriaga detalló que trabaja en otro jardines. En Ciudad Universitaria tienen programados varios, desde el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología hasta otras dependencias de posgrado.

También se han creado en jardines de niños, asilos (que resultaron idóneos porque hacen felices a los adultos mayores y es un sitio muy tranquilo), e incluso en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Morelia y la Universidad Michoacana. “Es un proyecto que cuesta muy poquito dinero y entusiasma a muchas personas”.

Estación de monitoreo 

La UNAM tiene una estación de monitoreo de colibríes, que es única en México. Se trata de un proyecto en conjunto con Estados Unidos y Canadá con el objetivo de monitorear el estado de las poblaciones. 

Arizmendi Arriaga líder del proyecto comentó que participan sus alumnos de licenciatura, maestría y doctorado, y se lleva a cabo en la reserva del pedregal de San Ángel en la cantera oriente de la UNAM.

Es un terreno que durante años fue utilizado para extraer piedra y en 1997 se donó a la UNAM. El sitio era un hoyo enorme con un lago que surgió al extraer el material. Desde entonces la universidad sembró diversas plantas y árboles. “Hoy, es un lugar increíble”.

El equipo de Coro Arizmendi captura a los ejemplares que visitan el sitio con la ayuda de una red exclusiva para aves pequeñas, después les colocan un anillo diseñado para su especie.

El objetivo es identificar la población, los movimientos que tienen, si regresan a la zona, fichar el número de hembras y machos, su edad, e incluso cuando se reproducen. 

La ENES Morelia también participa con un análisis del polen que les retiran del pecho y su “carita” para averiguar cuales son las flores de su preferencia. Al final los sueltan. 

“Este proyecto es muy bonito y puede servir para realizar difusión”, concluyó la académica universitaria.

Con información de UNAM Global

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